Septiembre 25, 2009

A toda la Comunidad
Colegio Princeton del Pedregal

Existen ocasiones en que las palabras resultan insuficientes para expresar desde lo más sentido de nuestro corazón los sentimientos que de él se desbordan, y aún más efímeras resultan las letras cuando llevan por intención referir la imagen y la obra de una persona que es ejemplo de vida, de vocación, de un inquebrantable espíritu, de un anhelo insoslayable, de una convicción férrea, que dedicó su camino a servir, a brindar a su familia las evidencias suficientes de cariño, amor y respeto por la vida, a compartir con sus compañeros la vocación sólida del quehacer educativo.

Difícilmente estas líneas llevarán la formalidad institucional, pues en tu ejemplo siempre estuvo el corazón amoroso que no miraba protocolos, miraba personas y se desbordaba en emociones.

“A ti Madre, gracias por tu cariño, tus hijos siempre agradeceremos el haberte tenido, hoy somos consciente que cada día lo dedicaste a nosotros, nos enseñaste con tu ejemplo, nos sanaste con tu mirada, nos corregiste con cariño, fuiste la mejor de las madres, una bendición que siempre llevaremos con nosotros”.

“A ti Ms. Katia, que tanto nos enseñaste, que estabas siempre pendiente de nosotros, que nos acompañaste en cada momento. Fuimos muchas las generaciones que bajo tu velo e instrucción dimos nuestros primeros pasos, tus alumnos, tus queridos alumnos te recordarán siempre y agradecerán tus enseñanzas, somos conscientes de cuanto nos amaste, nunca te olvidaremos”.

“A ti Ms. Katia, que fuiste y serás siempre una sonrisa sincera, una palabra de aliento, tus maestros, directores y compañeros de trabajo agradecen tus palabras de aliento, el ejemplo de lucha, y sobre todo ese sueño que construiste y que hoy nos vincula, tu Colegio que es y será siempre tu legado. Nunca olvidaremos tu encomienda, quiero niños felices”.

                Comunidad Princeton, este mensaje intenta honrar la memoria de nuestra fundadora. Les invitamos a todos a ofrecer con nosotros una plegaria, que nos brinde consuelo por su ausencia y que desde lo más hondo de su corazón sea muestra de reconocimiento al esfuerzo de un excelente ser humano.

En memoria de
Ms. Katia Arakelian
(1940 – 2009)